lunes, 4 de agosto de 2008

Cuando el mar es un plató

En Mallorca, la biodramina se pone por las nubes según llega el verano de vacaciones en el mar. Como el turismo rural peca de discreto y el de playa y sombrilla, de dominguero, no hay famoso sin yate, ni paparazzi sin zodiac disfrazada del barquito de Chanquete. Se lleva fardar en cubierta con el tanga de turno, bajar a comer al chiringuito de cinco tenedores y hacer la siesta o el amor en el camarote, al arrullo del Mediterráneo. Agosto es un mes para vivir en náuticos, sin pisar más tierra que el plató de algún programa para desmentir o no que esa celulitis no es lo que parece.
La fama cuesta y, como el amor, hay que regarla todos los días con algún escándalo más o menos escandaloso. Por eso los yates. Pasó la moda del lotazo en la arena, con portada de croquetas de jamón o pechuga. Ahora también importa el continente, o sea, el contexto de alto copete. Por eso las vecindonas quieren un beso de anuncio, un magreo con fondo de catálogo turístico. Así que si eres famoso y no te gusta el mar, te jodes y cambias el gin-tonic por la biodramina, y ajo y agua, sobre todo agua.
De este reciclaje acuático tampoco se libran los mirones con zoom. Metidos a hombre-rana, se pasan agosto con el agua al cuello para enfocar los pezones con que salir a flote. Antes, trabajaban en las dunas, entre parejas con prisas y onanistas tristes. Ahora, los tiburones curran entre medusas, cacas flotantes, colillas de Marlboro y manchas de gasoil.
La costa balear es el set de la tele de este agosto que llega pringado de protección solar, de pringados en busca de cubiertas libres, de polizones quemados de esperar el flash, de contertulios con bilis oculta en el pareo, y de esta España mirona que sigue comprando chismes mientras luce michelín de chiringuito y sueña, porqué no, con un chapuzón de alta mar, un vinito blanco, una paella a bordo y un tanga de aquí para allá que espante la chicharra y la realidad.

2 comentarios:

Carlos Mateos dijo...

Quizá los barcos sean más bellos en el fondo del mar.

José Ángel Sanz dijo...

Me parece que cambia el telón de fondo, pero es el mismo rollo una y otra vez y todo el mundo quiere ser otro

abrazo