Hay quien dice que el Estado es un niñato que piensa que el dinero cae del cielo, una ONG de ayuda a vagos y maleantes, un grano en el culo del trabajador. Por ejemplo, Sarah Palin: "En la clase media de América, a la que Todd (su marido) y yo pertenecemos, no es patriótico subir impuestos. Patriótico es decirle al Estado: tú no eres siempre la solución; de hecho, frecuentemente tú eres el problema, afloja la presión fiscal sobre nuestras familias y apártate del camino del sector privado". Las palabras de esta señora, que resumen el pensamiento económico republicano, pasarían de largo de no ser porque ese mismo día el Congreso de los Estados Unidos aprobó el mayor plan de rescate financiero de la historia, una inversión pública de 700.000 millones de dólares para resucitar a Wall Street, o sea, que el problema es ahora la única solución para tapar los agujeros que ha dejado en el camino el sector privado; o dicho de otra manera: que el niñato se queda sin postre porque a papá le han pillado metiendo la mano en la caja. Dejamos hacer al empresario y el empresario nos ha salido rana. Vaya por Dios. Es como si sueltas a Rambo en la fiesta del PC y no hace prisioneros. Quién lo iba a decir. De todas formas, si la candidata a la presidencia del imperio cree a pies juntillas que el hombre no desciende del mono -es partidaria de enseñarlo en las escuelas- y que los osos de Alaska no mueren por culpa del cambio climático, sino porque así lo quiere el Señor, es lógico que tampoco quiera reconocer que le ha salvado el culo un grano apestoso. Y lo peor es que estas ideas de Barrio Sésamo las comparte la mitad del pueblo americano y algunos de los que cortan el bacalao, como los Bush, Putin, Aznar o Berlusconi, a los que no les importa cuántos negritos tienen que morir para que el beneficio suba un equis por ciento. Con este panorama, ¿a alguien le extraña que el mundo se vaya al carajo?
Nos venden que el mejor ciudadano es el que está dispuesto a sacrificarse por su país, y al mismo tiempo defienden que el país le pague las putas a los cuatro tipos que mandan en el negocio, que además son amiguetes. No puede ser que el patriota sirva a la patria y el Estado, al individuo. No tiene sentido. Pensamos que el dinero es un niño demasiado travieso para dejarlo solo por ahí, que alguien tiene que vigilarlo muy de cerca, y que cuatro ojos ven más que dos, así que es preferible encargarle esa tarea al Estado, que puede ser un cabrón, pero es de la familia, que a don Fulano de Tal, que va a la guerra porque es accionista de una fábrica de metralletas.
El sector privado no tiene corazón, le laten las tripas, por eso los norteamericanos sin seguro médico tienen que llorarle a las ONG para que les salven la vida. A eso se le llama caridad. En cambio, la sanidad pública española hace el bien sin mirar a quien. A eso se le llama justicia. No hace falta decir con cuál de estas dos posibilidades se quedaría Dios. Entonces, ¿por qué cuanto más píos más arpíos? Alguien tendría que decirle a Sarah Palin que va a ir al infierno por utilizar la Biblia como el visitador médico, la corbata.P.D: A este paso, Fidel se puede morir tranquilo.
miércoles, 15 de octubre de 2008
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