miércoles, 15 de octubre de 2008
El Estado, ese cabrón solidario
Nos venden que el mejor ciudadano es el que está dispuesto a sacrificarse por su país, y al mismo tiempo defienden que el país le pague las putas a los cuatro tipos que mandan en el negocio, que además son amiguetes. No puede ser que el patriota sirva a la patria y el Estado, al individuo. No tiene sentido. Pensamos que el dinero es un niño demasiado travieso para dejarlo solo por ahí, que alguien tiene que vigilarlo muy de cerca, y que cuatro ojos ven más que dos, así que es preferible encargarle esa tarea al Estado, que puede ser un cabrón, pero es de la familia, que a don Fulano de Tal, que va a la guerra porque es accionista de una fábrica de metralletas.
El sector privado no tiene corazón, le laten las tripas, por eso los norteamericanos sin seguro médico tienen que llorarle a las ONG para que les salven la vida. A eso se le llama caridad. En cambio, la sanidad pública española hace el bien sin mirar a quien. A eso se le llama justicia. No hace falta decir con cuál de estas dos posibilidades se quedaría Dios. Entonces, ¿por qué cuanto más píos más arpíos? Alguien tendría que decirle a Sarah Palin que va a ir al infierno por utilizar la Biblia como el visitador médico, la corbata.P.D: A este paso, Fidel se puede morir tranquilo.
miércoles, 24 de septiembre de 2008
La tarde del martes
Su compay, otro abonado a los chupitos de tinta y a los renglones torcidos del gin-tonic, prefiere un tonto feliz a un científico cabreado, por eso defiende la alegría aunque no haya para tanto. Menos sabio, pero menos serio, se apunta al vaso medio lleno, a la fiesta en día de luto. Por eso dice que hay tardes, como la del martes, en que lo peor que te puede pasar es que te sirvan garrafón.
Hablamos, claro, de las tardes de Galapagar, de la Fiesta más nacional que nunca. A Paquito, que va a la plaza como a la misa, le pone el siete, la afición; al compay, que va como va, los tendidos de sol y pañuelo fácil. O dicho de otra manera: mientras a uno no le gusta que a los toros te pongas la minifalda, al otro nunca le parece demasiada corta. Y en esas andan, discutiendo qué es mejor: el vino o la borrachera. José Tomás sí, pero no tanto, o José Tomás más y todavía.
El purista cree porque no le queda más remedio, porque ha visto el milagro con sus propios ojos, aunque en el fondo le molesta que también crean los ateos. Su compay, sin embargo, quiere que crean cuantos más mejor. Él es de los que piensan que en la discoteca siempre hay sitio.
Decimos que hay tardes de salón que acaban de madrugada, entre el milagro del verbo y la penúltima copa, buscando respuestas en el saco de las mismas preguntas: ¿Por qué se pone ahí, donde la muerte espera? Porque las rosas, cuantas más espinas, más rosas. Y así se pasan las rondas, discutiendo de toros y de toreros, de cojones y de artistas de cojones. Si Paquito echa el freno, el otro acelera y en ese plan. Por eso combinan tan bien, porque son como el ron y la coca-cola. Y a mí me gustan los toros desde que me los cuentan.
viernes, 5 de septiembre de 2008
Agosto tiene la culpa
Decimos que el mundo enfila su última recta con cara de lunes, penando su Historia de malos y buenos. Ahora sabemos que los buenos no lo eran tanto, pero el pasado no tiene remedio. Lo mismo que el futuro marchito que nos tatuamos a sangre y fuego. Vale que "nuestra vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir", pero a qué tanta prisa por desembocar. Por eso, porque no supimos estirar la primavera, pensemos cómo atrasar el invierno que viene, cómo engañar al calendario para "hacer del lunes otro sábado". Urge jugar de farol, nadar sin guardar la ropa, apostarlo todo al siete y empezar de cero. Tiremos los dados sin miedo a morir porque ya estamos muertos. Celebremos lo poco que tenemos porque es mucho más de lo que podríamos haber perdido. "Ayer se fue, mañana no ha llegado". Brindemos entonces por hoy, por este septiembre todavía soleado. ¿Que solo son dos días? Y dos noches. ¿Que el bar está a punto de cerrar? Pidamos otra copa. ¿Que el mundo es un tsunami? Pues surfeémoslo, porque solo hay dos maneras de pasar la vida: mirando el reloj o el culo de la chica.
Agosto tiene la culpa. Eso lo sabemos. Y tal vez septiembre sea un cabrón, pero no un puto cabrón. Depende de nosotros. Se trata de olvidar las nubes, de ponerle al mal tiempo buena cara, de querer querer. En resumen, se trata de disfrutar del desierto porque detrás de esa duna está la playa. Mintámonos un poco, coño, que la vuelta al cole no solo trae deberes; también viejos amigos y nuevos amores y recreos y viernes por la tarde. Toca disfrutar, ahora que aún se puede, que mañana será otro día y quizá venga de luto. Hágannos caso: Este lunes no merece una lágrima.
lunes, 1 de septiembre de 2008
El chico de oro
Los hombros del chico de oro soportaron todo el peso del pop durante veinticinco años. Luego, aquella locura se hizo carne, convirtiendo a la mariposa en gusano. El exitazo de Thriller (aún hoy sigue siendo el disco más vendido de la historia) le dio la puntilla y de aquel zombi de mentira resultó un zombi de verdad. Dicen que la culpa la tuvo su padre, que le obligó a trabajar como un negro para pagarle una vida de blanco. Dicen que si no creces con Peter Pan terminas aliviándote con Wendi. Dicen que si pierdes el tren de la infancia acabas odiando cualquier estación.Michael Jackson cumple medio siglo de luces que fueron estrellas y sombras que son agujeros, donde el mito pasa la vida sin preocuparse de buscar la escalera que lo traiga de vuelta. Hay quien reza para que vuelva al mundo de los vivos, pero la locura está fuera de la jurisdicción divina. Él, como Don Quijote, piensa que los locos somos nosotros, los adultos, los que vemos molinos donde solo hay gigantes, los que zapeamos cuando echan dibujos por la tele.
Decimos que el rey del pop y de las excentricidades (duerme dentro de una burbuja y quema su ropa a diario por miedo a que se lo coman los gérmenes, alquila úteros para ser papá, viste a sus hijos con burka y hasta quiso comprar el esqueleto del hombre elefante para decorar la salita) descumple años en el jardín de infancia de Neverland, rodeado de mocos, mascarillas y peluches; observado de cerca por sus tutores legales, los abogados de la multinacional Sony, quienes vigilan su libido y su herencia igual que los buitres velaron la agonía de Bambi. Es probable que Jackson tocara a aquellos niños y es seguro que sus padres, tras metérselos en la cama, prefirieron los dólares a la justicia, pero Michael no tuvo la culpa de todo aquello, porque el loco no es culpable de su locura lo mismo que la ola no es responsable del naufragio.
Black or white? Que importa, si a los niños no les importa, cantaba la voz del millón de dólares mientras se tocaba los huevos. Ahora sabemos que ese tic, que creíamos cosa del show business, del puro márquetin, solo era un gesto infantil, la chulería de un crío asustado.
viernes, 29 de agosto de 2008
Pasando olímpicamente
domingo, 24 de agosto de 2008
La escopeta nacional
lunes, 11 de agosto de 2008
Querencia al judo
Decimos que la pasión es mucha, sobre todo cuando le toca el turno a nuestro deporte nacional, o sea, el judo. Llegan las finales y hasta en la mesa se discute si la llave valía un ippon o un waza-ari. Y además en este caso, al contrario que en el fútbol, se habla con conocimiento de causa, ya que no hay familia española que no tenga, como poco, un cinturón naranja entre sus miembros.
Ayer vimos la ceremonia de apertura sin novedad. Mucha pirotecnia, mucha luz y mucho chino. Nos gustó como nos gustan todas, aunque luego no recordemos ninguna, salvo la nuestra, claro, porque el Peret rumbeando al mundo es una cosa mítica. Dicen que igual superamos las 22 medallas de Barcelona. Ojalá. Por poder, podemos ganar en todas las disciplinas menos en las tres que no participamos: béisbol, BMX -que es como ciclocross en pista- y, la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡fútbol! Cágate lorito. Justo ahora que los mayores ganan la Eurocopa, los pequeños, que siempre habían ganado, no pasan el corte. En fin.
Nosotros, que pasamos del pasado, es decir, de la gloria triste de aquel cinturón naranja-verde, cambiamos todas de medallas por el oro de la ÑBA. Pasarle por encima a Kobe y compañía con un triple del gran Ricky sobre la bocina... ¿Se imaginan? Eso sí que sería inolvidable. Piénsenlo bien: ganar la final de judo mola, pero a los cuatro meses no se acuerda ni Rita, que por entonces ya estará poniéndose ciega a polvorones.
jueves, 7 de agosto de 2008
La vesícula o el ratoncito Pérez
La semana pasada se llevaron otras siete cajas de San Ambrosio y se dijo mú con la boca pequeña. La primera vez, en cambio, casi nos inmolamos para que nada se pierda. ¿Por qué antes tanto y ahora tan poco? Bueno, porque los legajos eran una excusa para la bronca, otra bala para disparar al grito de ¡Es la guerra, más madera! Nunca entendimos tanta pena ciudadana por unos papeles que ni habíamos leído, ni eran nuestros, ni sabíamos que estaban. Vamos, como la vesícula, que hasta que no te la quitan no la echas de menos. Y aun después, si un amigo les confesara que está pasando una depresión porque no sabe vivir sin vesícula, ¿les parecería serio? A nosotros tampoco.
El pueblo, o sea, Vicente, que tiene toda la soberanía, pero muy poca cabeza, se llega hasta la pancarta si allí va la gente. De hecho, ¿cuántas de las miles o millones de personas que acudieron a la manifestación por la unidad del Archivo fueron a defender la causa y cuántas cogieron coches, trenes y autobuses para darle en la nariz a ZP? Rajoy dice, y lleva razón, que los españoles pasan de estatutos y de alianzas de civilizaciones, que lo que les interesa es la cesta de la compra, la hipoteca y el fútbol. Entonces, si en aquel 11-J de hace tres años no daban pastas, ¿qué coño pintaba tanta camisa rasgada por la calle Gibraltar? Y ya puestos, ¿dónde se metió el rebaño la semana pasada? Porque es curioso: Ahora, que ni Pinito del Oro llega a fin de mes, no se manifiesta ni Dios. Antes, cuando el estado del bienestar no se saltaba una siesta, salíamos a la calle día sí, día también, para demostrar que lo importante no era el qué, sino el cuántos. El caso es que como Fuenteovejuna salió mal, parece que es tiempo de quedarse en casa, de calladito estás más guapo, y a portarse bien, no sea que el ratoncito Pérez pase de largo.
Visto lo visto (o mejor dicho, lo no visto) la semana pasada, parece que el Cristo montado alrededor del Archivo Histórico de Salamanca no le importaba ni al costalero. Y como el mucho teatro da como resultado más teatro, para echar el telón a la polémica de los legajos guerra inciviles va de coña la rima con la que cierra el programa de lucha libre el comentarista de Cuatro: "Aquí estoy porque he venido, / porque he venido aquí estoy. / Si no les gusta mi canto, / como he venido, me voy".
lunes, 4 de agosto de 2008
Cuando el mar es un plató
La fama cuesta y, como el amor, hay que regarla todos los días con algún escándalo más o menos escandaloso. Por eso los yates. Pasó la moda del lotazo en la arena, con portada de croquetas de jamón o pechuga. Ahora también importa el continente, o sea, el contexto de alto copete. Por eso las vecindonas quieren un beso de anuncio, un magreo con fondo de catálogo turístico. Así que si eres famoso y no te gusta el mar, te jodes y cambias el gin-tonic por la biodramina, y ajo y agua, sobre todo agua.
De este reciclaje acuático tampoco se libran los mirones con zoom. Metidos a hombre-rana, se pasan agosto con el agua al cuello para enfocar los pezones con que salir a flote. Antes, trabajaban en las dunas, entre parejas con prisas y onanistas tristes. Ahora, los tiburones curran entre medusas, cacas flotantes, colillas de Marlboro y manchas de gasoil.
La costa balear es el set de la tele de este agosto que llega pringado de protección solar, de pringados en busca de cubiertas libres, de polizones quemados de esperar el flash, de contertulios con bilis oculta en el pareo, y de esta España mirona que sigue comprando chismes mientras luce michelín de chiringuito y sueña, porqué no, con un chapuzón de alta mar, un vinito blanco, una paella a bordo y un tanga de aquí para allá que espante la chicharra y la realidad.
lunes, 28 de julio de 2008
La Milá contra los malos

jueves, 24 de julio de 2008
Puntos de vistas

Fijaros en la foto. Es la de las dos niñas gitanas que aparecieron muertas en una playa de Italia. Cuando la ví, lo primero que pensé fue que los bañistas son unos hijos de puta y que yo jamás podría actuar así, como supongo que pensásteis vosotros. Pero fijaros que todos nos pusimos en la piel de los bañistas, nunca en la de las niñas. Igual pasa lo que pasa porque miramos desde un único punto de vista.
El mileurismo que aún no viene
Queremos jugar la Champions, pero no rascamos bola; que Las Ventas nos saque a hombros sin dar un pase; que la chica nos diga que sí porque sí, porque esto es jauja y nosotros su cara bonita. Pedimos y pedimos y volvemos a pedir como esos niños repelentes que no callan la boca hasta que les dan el capricho o la bofetada. Y como el horno no está para bollos, nos van poniendo el culo colorao. Bien está que el espejo no te devuelva a Pozí, pero tampoco es sano admirar a Clooney. Somos lo que comemos, y comemos de menú. Ajo y agua.
En la bella Salamanca los datos no cantan por alegrías, sino por soleas con quejíos de carteras con claros síntomas de desnutrición: Casi el sesenta por ciento de nosotros quisiera ser mileurista, lo que significa dos cosas: que no llegamos a fin de mes o llegamos con oxígeno, y que adónde coño vamos con el AVE si no tenemos con qué pagar el billete. Si la ida y vuelta a Madrí cuesta hoy treinta euros, ¿A cuánto creen que saldrá el viaje en el pájaro? ¿Quién se va a rascar el bolsillo si no hay nada que rascar? Los casi mileuristas va a ser que no. Se siente. Tocará seguir subiendo a los trenes con y del retraso mientras dos o tres paisanos van y vienen puntuales por los carriles de la abundancia.
Salamanca sin blanca ¿quién te mantiene? Porque si son, como dice mi vecino de aquí al lado, los cuatro perritos sin alma que van y vienen por la cuerda floja de una economía que no se deja domesticar, mejor será aparcar el AVE en el nido o directamente cortarle las alas para coserlas a un futuro que van cayendo en picado. Necesitamos que nos echen un cable, no una soga al cuello. Buscamos trabajo, pero no a cualquier precio. Urge que los que pinchan y cortan el bacalao de pocilga se inventen una escalera para sacarnos del agujero en que nos han metido. No queremos que nos lloren, que las plañideras hacen caja en los velorios y, aunque medio muertos, todavía coleamos.
Tampoco somos tontos. No puede ser que las madrileñas pasen de largo si, como nos cuentan, la tenemos tan larga. ¿No sería mejor que nos digan la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad? O sea, que como mucho resultones, que si ganamos una etapa nos damos con un canto en los dientes y que es preferible llegar a la esquina que quedarse a medio camino de ninguna parte. Repetimos: somos lo que comemos, y comemos de menú. Y si seguimos mirando la carta del quiero y no puedo se nos va a enfriar la sopa.
martes, 22 de julio de 2008
Talentos hasta en la sopa

jueves, 17 de julio de 2008
La palabrota
Así, entre el "profundo ajuste" y la "desaceleración brusca", nuestro hombre fue esquivando la palabrota hasta que el otro día se le cayó de la boca por su propio peso, que ya viene siendo obeso. La pronunció, sí, pero a regañadientes, con un tonito de "vaaale, pesao, para ti la perra gorda", como el tipo aquel del anuncio que aceptaba pulpo como animal de compañía. Pero lo importante es que la dijo, y eso, ay, significa que a la susodicha le han crecido unas alas enormes, tan grandes como las del viejito del cuento de García Márquez. La dijo, y eso, ay, nos dice que tenemos la soga al cuello y que nos sostiene una banqueta de tres patas.
Sin embargo, esto que pinta tan grave, alegra a quienes tienen un pulpo en la salita. Si me das la razón, lo demás no importa, sonrieron detrás del babi los rivales del cole del presi. Por eso, en cuanto tuvieron noticia de que Zapatitos claudicaba y mentaba a la bicha, empezaron a patalear excitados, como los niños que, tras oír la palabrota, te revientan los tímpanos gritando: "¡Ha dicho mierda, ha dicho mierda!".
Estamos de acuerdo en que tenemos un problema: hay crisis. Pero ahora ¿de quién nos fiamos? Unos nos diagnostican, como a Joaquín Sabina, una mala salud de hierro, mientras los otros nos guardan luto. ¿A qué carta quedarse? Benedetti dijo que "un pesimista es solo un optimista bien informado", pero Churchill replicó que "un optimista ve una oportunidad en toda calamidad y un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad". Qué dilema. Menos mal que entre Pinto y Valdemoro está Google y el consuelo en forma de cita de un tal William Ward: "El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas".
La suerte está echada, así que hagan juego y que sea lo que Dios -que se ha hecho petróleo, el jodío, en vez de carne- quiera. Un consejo: si chapotean en un mar de dudas, háganle caso al refranero, que siempre tiene razón. Ya saben: Ante la duda, la más tetuda, o sea, la Ramona.
domingo, 13 de julio de 2008
Otro Franco en el confesionario

sábado, 12 de julio de 2008
La corbata
El día en que la corbata deje de ser obligatoria me compraré una. Mientras tanto, seguiré pasando por un tipo irrespetuoso, poco serio y nada elegante; defectos estos que se le suponen al descorbatado.sábado, 5 de julio de 2008
La señora de la colonia Chispas

jueves, 3 de julio de 2008
Las moscas

sábado, 21 de junio de 2008
La Sexta ya no es hija de Dios

jueves, 19 de junio de 2008
Reflexiones de Espinete

¿Se imaginan a un preso de Guantánamo poniendo el grito en el cielo porque un juez no admite la prostesta del abogado que interpreta Tom Cruise en Algunos hombres buenos, o a un niño hambriento pataleando porque a Daniel el travieso le castigan sin postre? Nosotros tampoco. Por eso flipamos al ver a periodistas partirse la boca en defensa de Jiménez Losantos cuando comen sapo casi a diario, escriben para el de asuntos internos y se hay que echarle huevos llame usted a José Tomás.
miércoles, 18 de junio de 2008
Beeeeeeee!

porque Arísteguis, Rocas y Esperanzas
quisieron todo y no arriesgaron nada.
Faltan Quijotes, sobran Sancho Panzas.
De qué vale ladrar si nadie muerde,
cómo matar con balas de fogueo,
qué guerra es esta en la que nadie pierde
y al cabo Mariano no es tan feo.
La oveja negra muere en el rebaño,
la sopa boba está de enhorabuena,
la valentía corre para atrás.
Aunque la nueva dieta me hace daño
no me resigno a quedarme sin cena.
¿Los huevos? Yo no soy José Tomás.
miércoles, 11 de junio de 2008
Motivos

hay quien madruga y hay despertadores,
pagos a plazos, cobros al contado,
hay ovejitas y hay depredadores.
Unos se queman, otros hacen fuego;
unos tan alto, otros, escaleras;
unos ahora, otros hasta luego;
muchos inviernos, pocas primaveras.
Mientras unos disparen y otros caven,
mientras su tren no pare en mi estación,
mientras el paria muera a fin de mes,
y mientras tanto tienen tanto valen
seguiremos cantando esta canción
en esonosedice.es