
En la penúltima batalla de la guerra de los medios, librada esta vez entre La Sexta e Intereconomía, Fernando González Urbaneja se equivoca de delito y de culpable, o sea, confunde el qué y el quién, dos de las cinco incógnitas que te enseñan a despejar en la primera clase de la Facultad de Periodismo. Por eso, que la pifie un becario, pase, pero el presidente de la Federación de Asociaciones de la Prensa… manda huevos.
En referencia al gol que El intermedio le coló a Más se perdió en Cuba, este señor declaró lo siguiente: “este episodio revela un desprecio y una enorme ignorancia de las reglas de este oficio (…) Esto no revela más que el estado deplorable en que está la profesión en estos momentos, y con comportamientos así sólo se entra en una dinámica que conduce al desprestigio de todos”. ¿Acaso la chapuza del fontanero daña la imagen del electricista? ¿Puede la filigrana del orfebre beneficiar en algo al peluquero? ¿Desde cuando entretener es sinónimo de informar? Ni Wyoming es periodista, ni su programa otra cosa que una coña marinera, por eso no se entiende el ataque. De hecho, Urbaneja tendría que haber apuntando a la otra diana, esa en la que sale la jeta de un licenciado en Periodismo que no contrasta la fuente porque en su programa, como en su cadena, primero disparan y luego, si cuadra, preguntan. Total, si se equivocan, más se perdió en Cuba. Ese es el delito y ese es el culpable, así que presi… nos vemos en septiembre.
Por cierto, el tal Xavier Horcajo, que así se llama el, repetimos, periodista y director de Intereconomía, dice que él es un profesional que se limitó a denunciar un supuesto delito y que no se retracta de nada porque Wyoming “es capaz, perfectamente, de reproducir la escena que describe el vídeo”. Dicho de otro modo: Vale, era inocente, pero qué no habría hecho de seguir con vida.
Y aquí termina la historia del Malo Maloso y del sheriff con la mira torcida. Menos mal que en las de vaqueros siempre ganan los buenos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario